octubre 26, 2009

octubre 22, 2009



VIERNES 23 DE OCTUBRE, 7 PM, CENTRO DE ARTE LA ESTANCIA (PDVSA)
HOMENAJE A ALÍ´PRIMERA
Colectivo Cultural La Cantera, Sandino Primera, Aldo Franco, Sol Musset



Aldo Franco (PARAGUAY)


Homenaje Nacional a Alí Primera


octubre 15, 2009

noviembre 09, 2006

Tierras de Wayuumana, orillas del rio Socuy


La palabra siempre ha acompañado la mirada y el latido de los pueblos indígenas que habitan el ecosistema planetario. Desde esta verdad sentida y digna, una vez más, en el corazón de la Suramérica Indígena salpican llamaradas que refulgen de justicia y autonomía, imaginarios de tierra húmeda y ríos dulces que se niegan a ser mercancía y farsalia en las manos del armatoste desarrollista ecocida.

Bañados por la mirada gris de la Luna y girando en la circular llovizna de la Yonna Wayuú hemos desafiado la incoherente sumisión a la que pretenden destinar a los indígenas, los desarrollistas y hacendados mercaderes del suelo y el agua.

El convite a la tertulia y a las acciones en defensa de territorios indígenas sin hacendados y concesiones mineras, esta vez se presenta en la región nor - occidental de la Venezuela emancipada. En este tiempo en el que abunda la moneda y su oropel como medida de las cosas; en este tiempo que alborota las alternativas y las historias entrecruzadas es cuando se engrandecen los proyectos del gran capital trasnacional con su caduco recetario de bienestar y progreso para los excluidos, y declaramos:

Que la cosecha de ideas y acciones solidarias en procura de espacios para la vida sin armatostes, sin escombreras, sin reacciones ácidas irreversibles, sin agua, proviene de la siembra que se ha hecho de múltiples asombros bañados de luz, dulzor, sangre, color y sonidos barí, yukpa y wayuú.

Que la simple idea de convocar a los compañeros ecologistas, estudiantes, periodistas a beber de la misma fuente que mana lágrimas y sueños de autonomía, es para entendernos incluidos en una grave problemática que no es ajena a ningún ciudadano del planeta

Que somos enamorados de la imagen nocturna y el vuelo hecho luz de las luciérnagas de Perijá y por esto junto a las diversas cosmogonías indígenas que nutren este cuerpo vital que es la Serranía, avanzamos en la construcción seria de proyectos autónomos energéticos basados en la energía solar y en la progresiva reconversión de los espacios deforestados por el cultivo de tubérculos en áreas donde la ancestral y actual visión y acción agroecológica tenga cabida.

La minería del carbón a cielo abierto resquebraja la estabilidad de los suelos y acidifica mantos acuíferos aniquilando tras su avance la auto sustentabilidad propia de los ecosistemas y de los colectivos indígenas que están incluidos en ellos.

Agradecidos y comprometidos de verdad por estos días de convite y danza; por estos días de tertulia nocturna donde las palabras amasaron ideas e inmediatas acciones destinadas a una sola búsqueda: la justicia para las comunidades indígenas, mismas que claman por la demarcación de sus territorios ancestrales de una manera más efectiva y justa...Insistimos en la vida que es la tierra, es el agua y es el aire, para desde la lucha territorial entender que los pueblos indígenas existen como cultura, como grito humano en el mundo diverso que somos. Luchamos para que los pueblos indígenas de nuestro país existan sin el latido de la productividad y el lucro rondando sus caminos de humedad y verdor, para que los cantos y los tejidos multicolores que de sus manos brotan permanezcan sin el vapor ácido y la huella oscura que ha dejado en otras zonas de este Estado el petróleo y el carbón.

Localidad de Wayuumana, a orillas del Río Socuy
Declaratoria del II Encuentro Nacional por los Territorios, la Autonomía y la Dignidad Indígena

noviembre 03, 2006

Encuentro de Soñadores en La Vela de Coro



Encuentro de soñadores en la Vela de Coro, 18 de Noviembre de 2006








Por: Rafael Pompilio Santeliz

El proyecto Sueños Venezuela es una manera de reivindicar la capacidad de soñar desde lo más pequeño que nos habita en lo renovado de los juntos hasta alcanzar dar el salto hacia la realización del objetivo humano bajo los principios del visto bueno del corazón.

Soñar un país implica salir de la estrechez de las líneas tradicionales de discursos empobrecidos de seres deteriorados. Partimos de lo novedoso que existe dentro de lo cotidiano y con la reserva histórica del afecto. La utopía sólo puede tener tiempo, historia y cultura para conjugar el no lugar. Privilegiamos el intercambio creativo en dirección a nuevas
instancias, a la cosa tangible que propone frescas claves sensibles en dirección a la utopía. Esa magia de lo irrealizable y por realizar se alimenta de la esperanza impenitente desnudando estrellas extinguidas que enamoraron con su luz a Galileo; ella contiene la ciencia de las luciérnagas que nos reencontrará con la terca palabra necesaria para la paz, para el consuelo, para el sosiego o la confrontación motivada por grandes sentimientos de amor, porque entre los juntos un sueño compartido mil veces, se convierte en verdad.

Proyecto Sueños Venezuela tiene 16 años bien vividos, desde que fue concebido en 1990 en momentos en que el nihilismo y la derrota enturbiaban todo el ambiente para ver un puntico claro en la inmensidad que nos diera una perspectiva. Desde entonces hemos estado preñando con canciones, con poesías, anécdotas, graffitis, periodiquitos, radios rebeldes, conferencias, reflexiones transgresoras y murales, los vientos, las paredes, las plazas, las casas y el alma de la geografía infinita, más allá de paralelos y meridianos que es la vida, con su urdimbre de dudas y certezas, entre amores, pesares, rabias y ternuras que se tejen entre la gente que se busca y se encuentra.

Desde Cubiro, estado Lara, en 1991, hemos recorrido la savia hermosa de esta geografía nacional y Latinoamericana sembrando sueños, repartiendo levaduras, avanzando oyendo, venciendo la costumbre y a la tristeza, inventando y errando y a veces arando en el mar. Pero siempre ratificando la perseverancia por la vida, la bonitura y ese granito que somos cuando
empujamos lo que ya nadie hablaba: eso que llaman Revolución, que es la condición como concebimos este planeta que queremos compartido entre todos, construido por todos, que es la única forma posible de soñar lo no nacido.

Este 18 de noviembre nos reencontramos en la Vela de Coro para continuar en las rojas alboradas que vislumbran la Patria Buena, la Grande, la que hoy puede ser posible.

pompiliosanteliz@hotmail.com

octubre 28, 2006

BRAD WILL





Brad Will, documentalista y reportero para Indymedia en New York, Bolivia y Brasil, murió hoy por un balazo en el pecho, cuando agresores a favor del gobierno abrieron fuego contra una barricada en el barrio de Santa Lucía del Camino, localizado a las afueras de la ciudad de Oaxaca, México. Murió con su cámara de video en las manos.

Brad Will era conocido y querido por todo el hemisferio, y en los centros de medios, desde Nueva York, pasando por Sao Paulo hasta la Ciudad de México. Esta noche, su cuerpo yace en la misma morgue oaxaqueña que visitó la semana pasada para hacer su reportaje. No desaparecerá silenciosamente dentro de la noche de represión que el gobernador ilegitimo Ulises Ruiz Ortiz, el presidente Vicente Fox y su sucesor ilegitimo Felipe Calderón han creado en Oaxaca y, de hecho, en muchos partes de México. Era inevitable que pronto un reportero internacional se uniría a la lista creciente de los asesinados bajo los regímenes represivos de México (ya violaron y golpearon a otros periodistas en Atenco, y los deportaron del país el mayo pasado). Esta noche fue Brad – haciendo el trabajo responsable y urgente, cámara de video en la mano – quien rompió el cerco de los Medios Comerciales.

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El Jardín de la Calle Cinco
por Brad Will

The Fifth Street Garden

La historia del Jardín de la Calle Cinco está profundamente conectada a la historia de la Casa Ocupada (Squat) de la Calle Cinco. El viejo Squat vio como el edificio inmediato vacante se convirtió en el basurero del propietario y zona de descargue de los desperdicios de sus renovaciones. Las pilas de yeso de apartamento tras apartamento, madera podrida y hierro viejo, sobrecargó el edificio viejo hasta que colapsó de abandono (y soledad).

En los años 80 Jimmy Stewart, entre varios otros, acompañó el viejo Squat y ayudó a remendarlo y mantenerlo en función. Jimmy vió cuando la ciudad vino y acabó con el edificio vecino y se lo llevó. Los residentes llegaron y se fueron hasta que, comenzando con un pequeño grupo de refugiados del Squat Casa de Vidrio (Glass House), un nuevo grupo (tercera generación) de jóvenes ocuparon el edificio. Sangre fresca y renovada energía empezó a hacer que el edificio funcionara tiempo completoÑhicieron renovaciones y mejoramiento estructural y, increíblemente, limpiaron las inmundicias y comenzaron un jardín comunitario.

Hostigamiento constante del departamento de salud hizo poco para atemorizar el brote de verdor, aunque algunos de los tomadores caninos si interrumpían el impulso.

Yo conocí a Kzrt en Dreamtime Village en la lejana de WI rural, compartiendo la agricultura orgánica, la vivienda colectiva, y técnicas alternativas de construcción. Pasó por India y llegó a la ciudad de Nueva York sin un centavo, se mudó a Calle Cinco trabajando por un jardinero de la ciudad. Yo me mudé a la gran (mierda) ciudad, sin rumbo y fascinado aterricé desesperado delante de su puerta.

Kzrt trajo a casa los lujosos desperdicios de los soberbios, objetos de los jardines en los rascacielos los puso de nuevo en la calle. Recuerdo cuando llegó el camión y Kzrt gritó por ayuda--habrían 100 sacos de tierra y turba. Finalmente hicimos un arreglo para tener recogidas regulares de basura frente al edificio y un espacio inmenso se abrió en el jardín para eventos de la comunidad.

Slevitch y Patrick estaban felices cuando terminaron el asado--un tanque de aceite abierto por la mitad, lo acomodaron a lo largo como una ostra gigante con bisagras y un sostén angulado de hierro. Nos comprometimos a hacer un guizote cada fin de semana asoleado, y mantuvimos el compromiso alimentando todo tipo de gente de la vecindad, un lado carnívoro y el otro vegetariano. Los niños del barrio y sus padres pasaban corriendo y jugando en la tierra fresca. Amigos llegaron con comida para el asado o solo con barrigas vacías. Un poco de música y travesuras y los perros enloquecidos.

Mi amigo John se mudó al vecindario y comenzó trabajando duro como voluntario, utilizando sus experiencias de jardines piratas y masonería de piedra al uso. Solía llamar a mi ventana con el umbral de una ventana bajo el brazo. "Hay un contenedor lleno de ellos, vamos!," decía. Con su coordinación transformó una pila de ladrillos a un pasillo elegante y cercó las plantas elevadas con paredes retenedoras. Me contó una historia sobre las piedras que pavimentaban el viejo Nueva York. Ellas eran piedras lastre cortadas por los prisioneros en Inglaterra y traídas en barcos grandes que dejaban en los puertos con inmensos viejos pinos blancos cargando los barcos. Slevitch escamotaba un vagón lleno de ellos que traía de los puertos abandonados de Williamsburg, y aquí estábamos, volviendo ese desgaste y calzada en sencillos jardincillos, manteniendo la tierra nueva sobre el polvo feo de abajo.

Lo que transformamos con nuestras manos y esta simple tierra. Kzrt tenía un plan para un lecho espiral de especias que formaran un pico con dos caminos curvos de cada lado. Jimmy dañaba los planes a diario, diciendo que el camino iba derecho por diez años y que el no iba a parar ahora. Una batalla se armaba. John llegó con unas piedras impresionantes del Río Este y colocamos un lindo camino por las plantas y apoyamos los lados. Dice Krzt: "Wow, esto es maravilloso. Había decidido matar a Jimmy y que así todo iría bien, pero esto resultó mejor."

Un grupo de la casa fuimos al Jardín Elizabeth Christy para la repartición gratuita de plantas de la Guerrilla Verde, celebrada anualmente. Nosotros rogábamos. Ellos dejaron que los regulares respetables escogieran primero mientras nosotros esperábamos en el perímetro, cuando nos dieron la entrada limpiamos la casa. Nos dieron una docena de varas de pino, una carretilla, muchas plantas y un contenedor prefabricado para abono.

Nos tomó tres viajes trasladar todo con carreta. Plantamos una hilera de arbustos espinosos que darían fruto que atrajera los pájaros, pero tenía doble función como seguridad contra el fastidioso superintendente vecino.

Los girasoles crecieron alto, y las Glorias Mañaneras, se sobrepasaron la cerca y empezaron a crecer sobre el Squat. Hicimos paz con la Òmujer de mugreÓ del lote Sección Ocho de atrás, que había incitado una disputa por llevarse una gran pila tierra que debíamos compartir. Pero le caí bien y nos dio un pequeño árbol de capullos rojos para que lo transplantáramos con la esperanza de que nuestro jardín le diera mas luz y un mejor hogar.

John y yo estábamos afuera mirando el panorama y dos monjas del centro Cabrini de ancianos se nos acercaron y nos dijeron que bello jardín teníamos. Whoa! Dos semanas mas tarde un oficial de alto llegó a decirnos lo mismo. Esto de un lugar que comenzó una petición en el vecindario para que nos desalojaran. Que poder transformador tiene un buen espacio verde.

Estábamos sucios. Solo teníamos agua del hidrante y un par de sanitarios para todo el edificio. Era difícil solo sobrevivir y prevenir que los sanitarios se congelaran en el invierno. También había que estar atentos que la ciudad nos cayera en cualquier oportunidad. Fue un milagro hacer el bloque mas limpio, más seguro, más orgulloso. Estaba bien.

El viejo albañil Sammy nos consiguió a todos trabajo moviendo carbón por $5.00 la hora, debajo de la mesa. Un hombre especial de la vieja escuela-- del squat de la calle 13--hacía la albañilería en todos los squats, un borracho contento que se puso sobrio y empezó a hacer buen trabajo con ACT UP. Nosotros lo recogimos cuando tropezó de nuevo y poco tiempo después lo encontraron muerto cerca del río. Plantamos un árbol de en honor a ese pobre infeliz, Slevitch y Patrick estaban solemnes y silenciosos.

Nunca lo vimos florecer. Los puñeteros botaron mi edificio sobre el jardín--casi me matan quebrando el edificio cuando sabían que estaba adentro, todas las salidas estaban bloqueadas y la tropa Gestapo estaba preparada para aplastar una revuelta. Cientos en la calle decían "no", y yo estaba solo en el edificio oyendo sus gritos cuando la grúa empezó a subir. Creó un humo de pintura de plomo y asbesto que quedó en el aire tres dias, y quebró un hueco de diez pies de hondo y diez de ancho en la casa vecina.

Violados: nuestra casa, nuestro jardín, nuestros vecinos, nuestra comunidad. De alguna manera un pequeño pedazo del jardín colindando el edificio vecino se salvó de ser enterrado. Ese árbol de capullos rojos aun está allí, un poco abusado por los consumidores de Crack que acampan debajo.

Lentamente regresa a ser un lote de basura y drogados. Encontré un idiota que dijo que pronto sería un estacionamiento de carros. Que júbilo. Pero la Agencia de Protección de Ambiente tuvo algún control sobre la propiedad hasta que blah blah blah... Es difícil dar la espalda y dejarlo todo. Pero se hace.

Ahora intercambio entre el bello jardín de Dos Blocos en el bajo Nueve Este y el jardín de la Asociación Cerezo (Cherry Tree Association) en el sur del Bronx. En el pequeño nido de meditación detrás de Dos Blocos las viñas de frijol subieron y florecieron en el alambre de puntillas. Todos los bienes: abono, comida y cosecha de hierba, arbor urbano, ahorro de semilla y praxis permacultura. Los otros jardines por cual luchar la buena lucha. No importa. Esta tierra no morirá.

Pequeños humanos vienen y van como un virus. Nos enlazamos, picamos y criamos. Pero nuestros más notables logros son pequeños brotes sobre el pulso latente de la vida. Somos una piedra quebrada de esta tierra. No hay naturaleza. Está en todos lados y, sí, hasta aquí en esta ciudad de tablas de concreto. Somos vida. Y la vida siempre vence.

Amor y tierra
Brad Will

Mackandal





A Macandal, A Sucre y a Ella, Desembargado, y Sinvergüenza

Dedicatoria, sin daños a terceros: A los Panas tenaces y abnegados que protegen la Agonía. A los invulnerables e indomables socios de la Escuela de Poetas Insepultos de Paria (EPIP). A mis hi(o)jitos: David, Leo, Paola y La Monona.

Fue una larga travesía desde Paria hasta Araya. Moliendo Cacao, Tomando Mabí, Sacando Ñame, Calando Sardinas, Sembrando Maíz, Tumbando Cocos, Pescando Coscorobas.

Así, así, Redescubriendo la lentitud. La lentitud nuestra no la dellos. La lentitud sabrosa de La Sucre y El Sucre. Apurado es quién va solo.

Una vez en Cariaco, cruzó un pequeño puente, reconoció la tubería del agua, pasó por la UDO y al llegar a La Embajada notó que el pueblo dormía, mudo y neoliberalizado, no Socialista, no Humano… rápido.

“…Macandal. Makandal. Mackandal.

Nombre de lo escondido y lo innombrable, aquí estás por fin atrapado en mis cuadernos…”

A la Medianoche, Yan Franzoa Macandal[i] fluyó en Campoma. Durante el viaje, había volado, nadado y floreado, convertido en Tucán, Carite y Araguaney.

Y fue cerca de una construcción en ruinas, dejada por Los Corsos, como monumento a su dominación e Ineficiencia, donde El Negro Makandal realizó su primer encuentro con Covaruiz, uno de jefes del Cumbe.

Makandal y Covaruiz conversaron mucho, a veces con la palabra, a veces con el pensamiento… siempre con el corazón.

El recibimiento ocurrió como siempre a la hora de los Loas, exactamente a eso de las doce de la noche. Makandal, Sacerdote Vudú había llegado a la hora en que todos duermen…para que todos despierten.

“…Macandal. Makandal. Mackandal.

“…Yo te rezo Makandal para que me liberes del otro/ y de mí/ para que me poseas liberándome de querer ser yo/ o ser nadie…”

Un poco más temprano a eso de las ocho de la noche, El Manco Makandal había hecho una parada de reconocimiento en un cañaveral entre Cariaco y Casanay, y como en sus buenos tiempos de Cortador, desenvainó su filoso Suai Pas y con armónico y firme movimiento, trozó una caña Rallá, pa’ bien nutrirse del dulce sabor de la tierra Sucrense.

A lo lejos, pudo ver las máquinas de procesar El Oro Blanco. A lo lejos pudo sentirse doloroso, perdiendo un brazo entre los oxidados dientes de un molino.

Habían transcurrido doscientos cuarenta y siete años, desde su última incursión en la Isla de La Española, era el treinta de julio de dos mil cinco, y El Manco Makandal pudo verse, como en aquel entonces, escapado de la esclavitud, recreado en su humaneza y aprendido a separar carne de espíritu.

“…Macandal. Makandal. Mackandal.

… Espíritu de las dos tierras y los cuatro mares,
de los mil vientos que te llevan y te traen …”

Entre Cariaco y Casanay, Makandal recordó su escape a las montañas haitianas, donde quemaba las plantaciones y envenenaba las aguas de las mansiones de los amos Franceses, para escapar luego convertido en pájaro, en pez o en Mariposa.

Las tierras de Ribero, le recordaron a su natal Gonaives en el Norte de Haití, y al doloroso trapiche donde Sangre negra y Jugo de Caña se cristalizaron en papelón y panela, esparciéndose en infinitas mujeres, niños y hombres cimarrones, rebeldes, resabiados … El molino esclavista, a tiempo que lo separó para siempre de su brazo y lo liberó eternamente de los amos.

“…Macandal. Makandal. Mackandal.

“…Tú no eres negro ni eres blanco/ De qué color serías/ Makandal de todos los colores…”

Cimarrones, rebeldes, resabiados, marrones, verdes, re-sabios, requete-sabios, sabrosos, dulces, salados. Sabiendo a sabor, ¿o saboreando lo sabio?. Sabor o saber a tierra, a pescado, a playa, sabor a ti y a mi, a ella y a él.

A ella, la sabo a palabra, palabra sencilla. Palabra chigui chigui. ¿Oh Dios mío ahí viene, viene hacia mi, directico y salió de su boca. ¡Oh Dios no son sustantivos, ni verbos, ni adjetivos… son, son, son mangos, son nísperos, mararaves ¿Son o me Son? Son fruta-palabra. ¿Qué hago? La escucho o me la como? ¿Es mujer, es pajara o es ella?

¿No será que me come? Desenvaina su Suai Pas, y ¡Zas! me interpela, me pela…no me pela…me deja pelao. ¿Qué soy? ¿un mango sin concha, esconchao, un conchuo, o una flor des-cubría, desnuda… Ya se –o saborié- no es ella, Es Macandal Sacerdote Vudú. Si – Si - Si me la tomo toa, dámela en un vaso, en un vaso llenao.

Engullío el jugo de la tierra, Macandal emprendió su recorrido por la zona, visitó Terranova y La Peña. Macandal se volvió cuereta y cuatro. Y percibió las manos negras de su ser-ente negro, resistiendo al invasor sónico, debilitador de mentes y conciencias jóvenes.

“…Macandal. Makandal. Mackandal.

¿Cómo sobrevivir entonces/ si aún no hemos nacido/ si aún somos el pretexto:/ una señal de días venideros?...”

Y le respondió Perucho Cova: “… Los negritos de Cariaco tienen muchos caminitos…unos van para Cariaco y otros para Cariaquito…”

¿Cómo juntar Sangre y azúcar; Mujer y Hombre ; Idea y Práctica. Lo dice o lo des-embucha el Joropo Oriental: Recorriendo el caminito, Re-corriendo, corriendo y riendo los caminos de Sucre… Sólo caminando - Andando se juntan el Azúcar y la Sangre, La Mujer y El Hombre, La Idea y la Práctica. Sólo así se junta El Pueblo contra Los Corsos.

¡Desembuche compay desembuche! ¡Camine y desembuche! No mudo, nunca solo, ni sola, Levante el vuelo y desembuche.

En el camino andado, se aprende a separar carne de espíritu, caminando, se sale de babilonia, caminando se puede perder el brazo, pero se gana el corazón, se recorre el Arcoiris.

El Camino está jechándose, pude verlo desde playa Bruja, mientras convertido en botuto descansaba a eso de las seis y media, en la playita que ve hacia el Este, yendo de Cumaná a Güiria.

El Camino-Arcoiris, que sale desde un sitio secreto y mágico, ubicado, entre Guacarapo y Cariaco.

“…Macandal. Makandal. Mackandal.

Proteico como tus sonidos. Secreto, rehecho y revelado como las letras que te forman…”

Makandal dame fuerzas, Pana Makandal dame fuerzas, Compai Makandal dame fuerzas. Caminaremos los caminitos convertidos, en hormiga, en niña, en arepa, en palabra… en pueblo.

Un día, Los Corsos, Los Anduce, los Verdugos de Sucre, no nos joderán,

No nos joderán… Te lo prometo Compai Makandal, amo del fuego y del veneno. Veneno de la palabra del campesino mudo, fuego de la articulación de los pescadores desbrazados…

“…Macandal. Makandal. Mackandal.

¿Qué podemos hacer con tantas ratas de minucioso tránsito por los pasillos de Palacio? (…) De noche con las orejas pegadas a las cloacas de la urbe podemos oír su canto, sus chillidos patrióticos ...”

Envenenaremos sus aguas, Quemaremos sus cañaverales, no más ingenios, promesas falsas, rastropescas, terratenientes, pomalacas, rumbos cambiados, fatuos orgullos, ranchos funrevis, policías sicarios, guerreros de paja…Y no importa si se pierde brazo, cuerpo… Vida.

Y al final bailaremos, el Cane Brulle a ritmo de Salsa, Soca y Calypso…Y al final, danzaremos nuestra historia, Pequeña - Pequeña, pero Nuestra - Nuestra. Y al final, atravesaremos todos y por siempre El Arcoiris.

Arcoiris-caminito que nos libera del amo y nos entrega al amor.

Arcoiris-Caminito que vaiviene ¡desde el África hasta Campoma!

(-) Jean Francois Mackandal fue un esclavo cimarrón y líder rebelde de Haití. Mackandal sacerdote Vudú, en su natal Guinea fue traído a trabajar en las plantaciones de azúcar de los colonos Franceses donde perdió uno de sus brazos. Desde allí, escapó a las montañas para incursionar luego y repetidamente en contra de éstos, quemando sus cañaverales y envenenando sus aguas con sustancias que extraía de los árboles. Fue atrapado al fin, y condenado a morir en una hoguera pública, en presencia de los esclavos quienes le admiraban y protegían. Para sorpresa de todos Mackandal escapó de la muerte convertido en ave. Desde allí Mackandal reaparecería una y otra vez, sembrando el terror entre los esclavizadores, transformado en pájaro, pez o mariposa hasta conseguir en la persona del General afrohaitiano Desailines, la primera república Americana en proclamar su independencia del llamado viejo mundo.


Alexis Piñango